Tratamiento láser sobre cicatrices de cirugías oncológicas

A pesar de que los procedimientos quirúrgicos oncológicos son cada vez más selectivos y menos destructivos, en pacientes tratad@s con radioterapia y quimioterapia, los procesos biológicos que concurren durante la cicatrización se ven afectados, provocando en algunos casos que los resultados quirúrgicos no sean del todo satisfactorios con cicatrices no funcionales o poco estéticas, dando lugar a cicatrices abultadas (hipertróficas o queloides), con un tono diferente al habitual y, en algunos casos, con síntomas como picor o dolor.

Las cicatrices tardan aproximadamente un año en madurar completamente y, aunque es posible que mejoren pasado este término, es durante este periodo donde hay que centrar el esfuerzo terapéutico en mejorar su aspecto y funcionalidad.

Idealmente, se recomienda iniciar el tratamiento de las cicatrices durante los primeros tres meses después de su formación, incluso con determinados láseres como el láser fraccionado no ablativo se puede iniciar la terapia en las dos primeras semanas tras la intervención.

El láser fraccionado no ablativo estimula la regeneración y reasentamiento del colágeno alterado por lo que puede mejorar la pigmentación, el color, el grosor y textura de las cicatrices. Se trata de un láser muy seguro, que no forma costras ni heridas en la piel y de rápida y sencilla aplicación. Es un láser altamente recomendable y efectivo para cicatrices recientes.

El eritema o rojez propio de los primeros meses de cicatrización es normal y mejora progresivamente de forma espontánea. Sin embargo, los láseres vasculares(colorante pulsado, KTP o neodimio) permiten acelerar el proceso y reducir la probabilidad de que un exceso de vasos sanguíneos pueda favorecer la aparición de cicatrices hipertróficas y queloides. Los láseres vasculares han demostrado aumentar la síntesis de colágeno en  la cicatriz, mejorando su aspecto final.

Si nos encontramos ante una cicatriz en estadío tardío (meses o años) o bien nos encontramos ante una cicatriz gruesa donde el láser no ablativo será de poca utilidad, optaremos por utilizar un láser fraccionado ablativo.  El láser fraccionado ablativo consigue eliminar columnas de piel desde la superficie de la misma hasta la dermis, permitiendo que se formen nuevas heridas que mejorarán la disposición del colágeno en la cicatriz. El remodelado del colágeno perdura hasta 3 meses después de la realización del procedimiento. Por lo tanto, es más efectivo que el no ablativo y requiere menos sesiones de tratamiento. Sin embargo, al crear pequeñas nuevas heridas, forma costras y por lo tanto durante unos días el aspecto de la cicatriz es más visible.

Debe tenerse en cuenta que cualquier opción terapéutica para mejorar las cicatrices requiere varias sesiones espaciadas unas semanas, por lo que cuanto antes se realice la evaluación inicial, más margen de tiempo poseeremos y mejor calendario terapéutico se podrá establecer.

Dra. Sara Moreno Fernández
www.saramorenoderma.com

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